dissabte, 19 de maig de 2012

Está en nosotr@s ser luz...


  

Habí­a una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. 

 
 
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
 
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
-¿Qué haces Guno, tú, ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...Entonces, el ciego le responde:
-¡Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria.
Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí!

 
  
No sólo es importante la luz que me sirve a mí­, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

 
  

 
Tenemos en el alma el motor que enciende cualquier lámpara, la energí­a que permite iluminar en vez de oscurecer...   ¡Está en nosotros saber usarla!. 

 
 

El que alguien toque mi vida es un privilegio, tocar la vida de alguien es un honor,
pero el ayudar a que otros toquen sus  propias vidas, ¡ es un placer indescriptible!


Enviado por Montserrat Llagostera

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