diumenge, 10 d’abril de 2011

Al César lo que es del César


Esta frase atribuida a Jesús me viene muy bien como título tras ver en TV3 un reportaje sobre los 8 desahucios diarios en Barcelona (más de 300.000 en el resto de España durante 2010). Por si alguien no lo sabe, España es de los pocos (por no decir el único) países donde, tras embargar una vivienda (que se la queda el mismo banco), la diferencia entre el importe que el banco recupera en subasta y el valor prestado, se la sigue cobrando de por vida al hipotecado. En otros países como los Estados Unidos o México, basta llevar las llaves al banco, así de sencillo.
Muchos afectados se han ido organizando de manera que se consiga, la condonación de la deuda (cosa muy difícil) y por supuesto la modificación de la ley; esto me parece bastante razonable aunque el actual gobierno (parece mentira) se ha opuesto. Es curioso que debamos ir a la velocidad de los noruegos pero no tener el resto de sus leyes
Al margen del drama que supone verse de por vida convertido en un moroso al que le costará levantar cabeza, me indigna la opinión en ese reportaje de un señor en representación de la Banca. Según este individuo se tiene que asumir la deuda y pagarla; que por qué no devolvían la vivienda al vendedor.
Y es que no hay peor mentira que no decir toda la verdad: ¿Quién tasó la vivienda? Un tasador facilitado por el banco que presta el dinero. ¿Quién prestó el dinero para una vivienda sobrevalorada a un ciudadano extranjero con un sueldo exiguo y un trabajo temporal? Decir ahora que la culpa es del hipotecado es una auténtica falacia. Una fábrica de automóviles puede irse al garete si no se venden sus autos. Ya va siendo hora de los bancos asuman también su culpa y si no, que se queden con sus monedas y sean expulsados del templo…

© Manel Aljama (abril 2011)
© Forges por el dibujo.

1 comentari:

  1. Bona nit Manel:
    I jo estic indiganada, perque a molts inmigrants els hi varen donar prestams per comprar el pis, i ara s´hen quedat amb un pam de nas.
    I això ho he viscut jo desde Cáritas.
    I no hi ha dret que a sobre les persones que els deixan sense pis, tinguin que pagar els interesos del que els hi van prestar de per vida.

    Reb una abraçada Manel, montserrat

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