“Mis hijos me dicen que en el colegio todo el mundo tiene un teléfono celular menos ellos, se quejan conmigo. Yo en cambio les explico que así nos diferenciamos de los demás, porque tenemos que ir despacio tanto en el sentido positivo como en el negativo. Es importante que la gente tome un poco más de conciencia de lo que pasa a nuestro alrededor, no es necesario seguir al rebaño. Mis hijos tendrán un teléfono inteligente cuando estén preparados con el valor de la conciencia”. Novak Djokovic
Texto y fotografía compartidos en las redes sociales
En un impactante mensaje, Ronaldo critica duramente a la nueva generación de futbolistas, señalando que carecen de la mentalidad y el enfoque necesarios para alcanzar el éxito. Según el astro portugués, los jóvenes jugadores de hoy no sufren, no se esfuerzan y no aprenden de los mejores.
A diferencia de su generación, que luchó para llegar a la cima, estos jóvenes están distraídos por las nuevas tecnologías y no muestran interés en aprender de leyendas como él. Ronaldo advierte que esta actitud llevará a muchos de ellos a fracasar antes de llegar a la cima.
¿Es esta la razón por la que pocos jugadores de hoy en día alcanzan la longevidad en sus carreras? ¿Qué consejo tiene Ronaldo para estos jóvenes? Descubre todo lo que Cristiano tiene que decir sobre la mentalidad ganadora, la importancia de aprender de los grandes y cómo mantenerte en la cima del éxito.
¡No te pierdas este video que ya está dando de qué hablar en todo el mundo!
"Mi Hijo es un FLOJO" La realidad de la Nueva Generación | Discurso de Cristiano Ronaldo
La nena a qui li acabes de dir 'gorda',
passa dies sense menjar per baixar de pes. El nen a qui li acabes de
dir estúpid potser té problemes d'aprenentatge. A la que li dius lletja,
passa hores arreglant-se perquè persones com tu l'acceptin. El nen de
qui te'n fots a l'escola, possiblement rep abús a casa seva. No continuïs destruint la seva autoestima. SI ET FA FÀSTIC EL BULLYING, POSA AIXÒ AL TEU MUR
Ninguna mujer es abusada por estar en el lugar equivocado. Ninguna mujer es abusada por vestirse con una ropa u otra. Ninguna mujer es abusada por haberse emborrachado. Ninguna mujer es abusada por decir primero SÍ y luego NO. Ninguna mujer es abusada porque le gusta el sexo duro.
NINGUNA MUJER QUIERE SER ABUSADA
EL ABUSO OCURRE PORQUE EL AUBSADOR ES UN COBARDE QUE CREE QUE TIENE DERECHO SOBRE LOS CUERPOS DE LAS MUJERES. Y PORQUE HAY UNA "CULTURA" QUE LO RESPALDA Y LO HABILITA.
Sí, di el consentimiento, pero de repente algo no me gusta y lo rechazo. Es como si por subir a un avión o un coche ACEPTO todo lo que pase, aunque sea un accidente.
El machismo no es una opinión La homofobia no es una opinión El racismo no es una opinión Cualquier punto de vista que oprima o humille no es una humilde opinión
Leticia fue mi alumna en la escuela 'Justo
Sierra", en plena Sierra. Tenía 11 años de edad. Once años conociendo las
carencias y la mugre de la vida. Siempre con la misma ropa, heredada por una
tradicional necesidad familiar. Once años batallando con los bichos de día y de
noche. Con una nariz que como vela escurría todo el tiempo.
Con el pelo largo y descolorido sirviendo de tobogán a
los piojos. Aun así, era de las primeras en llegar a la escuela. Tal vez iba
por los momentos necesarios para soñar que era lo que no; aunque enfrentara el
rechazo y el asco de los demás.
A la hora del trabajo en equipo nadie la quería. No
dieron la oportunidad para demostrar qué tan inteligente era: el repudio fue lo
que Leticia conoció. Me desconcertaba el hecho de ver que algunos varones con
características semejantes a las de Leticia eran aceptados por el resto de las
niñas y los niños, pero no ocurría lo mismo con Leticia y las niñas. A mí sólo
se me ocurría hacer recomendaciones que nunca fueron atendidas.
En ese tiempo me preguntaba:
¿de qué sirve leer cuentos a esos niños que no han
comido?;
¿serviría de algo alimentarlos con fantasías?
Yo creía que sí, pero no sabía hasta dónde. Constantemente
les brindaba relatos, sobre todo en la mágica hora de lecturas, dos veces por
semana.
Un día conté "La Cenicienta" y cuando llegué
a la parte en que el hada madrina transformó a la jovencita andrajosa en una
bella señorita de vestido vaporoso y zapatillas de cristal, Leticia aplaudió
frenéticamente el milagro realizado.
Había una súplica en su rostro que provocó la burla de
los que no tenían la misma capacidad ni la misma necesidad de soñar. Esta vez
hubo recomendaciones y regaños.
En otra ocasión, pregunté a mis alumnas y alumnos:
¿qué quieren ser cuando sean grandes?
Y el cofre de sus deseos se abrió ante mí: alguien
quería ser astronauta, aunque al pueblo ni el autobús llegaba; otros querían
ser maestros, artistas o soldados.
Cuando le tocó el turno a Leticia, se levantó y con
voz firme dijo:
—¡Yo quiero ser doctora! —y una carcajada insolente se
escuchó en el salón.
Apenada, se deslizó en su banca invocando al hada
madrina que no llegó. Mi labor en esa escuela terminó junto con el año escolar.
La vida siguió su curso. Después de quince años, regresé por esos rumbos, ya
con mi nombramiento de base. Hasta entonces encontré algunas respuestas y otras
preguntas. Las buenas noticias me abordaron en autobús, antes de llegar al
crucero donde trasbordan los pasajeros que van al otro poblado. Llegaron en la
presencia de una señorita vestida de blanco.
—¡Usted es el maestro Víctor Manuel!..., Usted fue mi
maestro! —me dijo sorprendida y sonriente.
El que podía encantar serpientes con las historias que
contaba.
Halagado, contesté:
—Ése mero soy yo.
—¿No me recuerda, maestro? —preguntó, y continuó
diciendo con la misma voz firme de otro tiempo—, yo soy Leticia... y soy
doctora...
Mis recuerdos se atropellaban para reconstruir la
imagen de aquella chiquilla que en otro tiempo nadie quería tener cerca. Se
bajó en el crucero dejando, como La Cenicienta, la huella de sus zapatillas en
el estribo del autobús...
Y a mi con mil preguntas.
Todavía alcanzó a decirme:
—Trabajo en Parral ... búsqueme en la clínica tal... y
se fue…
Un día fui a la clínica que me dijo y no la encontré. No
la conocían ni la enfermera ni el conserje. ¡Era demasiada belleza para ser
verdad!
"Los cuentos son bellos, pero no dejan de ser
cuentos", me lamentaba.Arrepentido de haber ido, y casi derrotado,
encontré a la directora de la clínica y hablé con ella.
Lo que me dijo, revivió mi fe en la gente y en la
literatura:
—La doctora Leticia trabajaba aquí —me contó—. Es muy
humana y tiene mucho amor por los pacientes, sobre todo con los más
necesitados.
—Ésa es la persona que yo busco —casi grité.
—Pero ya no está con nosotros —dijo la directora.
—¿Se murió? —pregunté ansioso.
—No. La doctora Leticia solicitó una beca para
especializarse y la ganó. Ahora está en Italia.
Leticia sigue aprendiendo más y enseñando sus secretos
para luchar. Yo sigo queriendo saber hasta dónde llega el poder de las
palabras; ¿cuál es el sortilegio para encantar a las serpientes que jalan a los
descobijados?; como profesor, ¿qué puedo hacer para equilibrar la balanza de la
justicia social ante casos parecidos?; ¿cuándo empezó el despegue de los sueños
de Leticia en cuanto al resto de sus compañeras y compañeros?; ¿dónde radica la
fortaleza de las mujeres que superan cualquier expectativa?
Ya no quiero ser el maestro de Leticia: Ahora quiero
aprender.
Quiero que me enseñe cómo evoluciona una oruga hasta
convertirse en ángel y, sobre todo, quiero descubrir cuál fue la varita mágica
que la convirtió en la Princesa del Cuento.
Cuento adaptado por el maestro, Víctor Manuel Cruz Castañón.
Texto revisado por Manel Aljama Escriptor, Editor, Proveïdor de Continguts Digitals i Formador de Tecnologies
Abans de parlar, els nens CANTEN, abans d'escriure, DIBUIXEN, tot just
s'aturen, BALLEN, L'ART és fonamental per a l'expressió humana. PhyliciaRashad.
Antes de hablar, los niños CANTAN, Antes de escribir, DIBUJAN, Apenas se paran, BAILAN, El ARTE es fundamental para la expresión humana. Phylicia Rashad.