Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Anthony de Mello. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Anthony de Mello. Mostrar tots els missatges

dimecres, 3 d’abril del 2013

Diógenes y las lentejas


Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey. Y le dijo Aristipo:
—Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas".
A lo que replicó Diógenes:
—Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey.

Anthony de Mello

dimarts, 19 de març del 2013

El poder del miedo por Anthony de Mello


La Peste se dirigía a Damasco y pasó velozmente junto a la tienda del jefe de una caravana en el desierto.
¿Adónde vas con tanta prisa? Le pregunto el jefe.
A Damasco. Pienso cobrarme un millar de vidas.
De regreso de Damasco la Peste pasó de nuevo junto a la caravana. Entonces le dijo el jefe:
¡Ya sé que te has cobrado cincuenta mil vidas, no el millar que habías dicho!.
No le respondió la Peste—, Yo sólo me he cobrado mil vidas. El resto se las ha llevado el Miedo.

Anthony de Mello.

diumenge, 19 d’octubre del 2008

Sembrar para Luego Cosechar

Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio de la Feria del estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas de maíz con todos los demás agricultores de los contornos.
Cuando le preguntaron por qué lo hacía, dijo:
—En realidad, es por puro interés. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivaran un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Ésta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten el mejor maíz.
—Todo lo que das a otros te lo estás dando a ti mismo.

Anthony de Mello

dimarts, 12 d’agost del 2008

La Felicidad nunca se va

-->
Por eso no tiene contrapuesto, porque nunca se puede perder. Puede estar oscurecida, pero nunca se va porque tú eres felicidad. La felicidad es tu esencia, tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone, la oscurece, y sufres por miedo a perderla. Te sientes mal, porque ansías aquello que eres. Es el apego a las cosas que crees que te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir. No hay que apegarse a ninguna cosa, a ninguna persona, ni aún a tu madre, porque el apego es miedo, y el miedo es un impedimento para amar. El responsable de tus enfados eres tú, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto, es lo que te hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de ti, el miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen lo que dices amar, y miedo a que la imagen de ti, la que tú sueñas que el otro tenga de ti, se rompa. Y el miedo no es algo innato sino aprendido.
El miedo es provocado por lo que no existe. Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria. Todo hecho que has vivido con angustia, por unas ideas que te metieron, queda registrado dentro de ti y sale como alarma en cada situación que te lo recuerda. No es la nueva situación la que te llena de inseguridad, sino el recuerdo de otras situaciones, que te contaron o que has vivido anteriormente con una angustia que no has sabido resolver. Si despiertas a esto, y puedes observarlo claramente, recordando su origen el miedo no se volverá a producir, porque habrás eliminado el recuerdo.
Este texto también aparece como "El Miedo Se aprende"

Anthony de Mello.
Fue un sacerdote, profesor universitario, y antes que nada, un humanista que quiso compaginar su espiritualidad judeo-cristiana con el budismo. Nació en la India en 1931 y murió de un ataque al corazón en Nueva York en 1987. Fue seguidor de los movimientos de renovación de la iglesia y con posterioridad a su muerte un tal Ratzinguer (entre otros oficios, inquisidor), calificó sus escritos como “incompatibles” con la fe catáolica...