dissabte, 20 d’agost de 2011

Sigo agradeciendo


El otro día me desperté una hora más tarde de lo habitual. Normalmente me levanto con suficiente antelación, para ducharme, hacer gimnasia y salir hacia mi oficina. Me olvidé de ajustar el volumen y no escuché el radio. Me podía haber enfadado con todo y con todos y así estropearme y estropear el día al resto de seres humanos de mi entorno. No, no soy así afortunadamente. Desde hace años.

Me duché y mi compañera me preparó un emparedado ya que no tenía tiempo de tomar ni un café. Gracias a mi auto llegué tan "sólo" media hora más tarde. Agradezco tener la familia que tengo, tener auto, y tener las aficiones que tengo. También agradezco encontrarme en el teléfono o en el trato diario con algún ser vivo que más de uno calificaría de imbécil pero del que yo humildemente aprendo, aprendo que no soy como él.

Salvador, mi compañero en el Facebook, en la escritura, en la radio (al otro lado) y en septiembre dentro de la radio, se encontró el otro día con un librero que calificaba su libro "Bendito Karma" de poco interesante, de que ni “esa editorial ni este tipo de libros venden”. Salvador, nos comenta que es consciente de no ser Ken Follet, ni Lope de Vega y que se sentía feliz por los que sí habían leído el libro y les había servido de algo. Yo también me sentí igual pero me dio la sensación de que aquel vendedor era lo más parecido a un párroco ateo o un espía sordo.

Yo he aprendido de eso. Como aprendo cada día desde hace muchos años. Y cometo errores y pido disculpas y perdono también cuando me hacen una mala jugada y el "malo", me demuestra algo más que un simple "perdona". Soy feliz cuando uno de mis cuentos recibe una opinión a favor o en contra. Me hacen sentirme vivo y me ayudan a mejorar. Por cierto, ahora tengo que incrementar el ritmo de gimnasia pues Salvador que además es experto en artes marciales me ha invitado a “recibir” una clase en su dojo. ¡Menuda paliza me espera!

© Manel Aljama (agosto 2011)
foto de un palomo devorando la pitanza en casa de mis padres

2 comentaris:

  1. Yo tampoco pretendo ser Ken Follet ni por supuesto Lope. Cada uno es como es. Por lo menos cada día aprendo algo nuevo y lo aplico a mis textos. Si todo va bien en breve mi novela estará en las librerías y no será gracias a mí, sino gracias a los (mejor las) que me han leído y me han enseñado, sí simplemente leyendo y comentando. El libro es algo más que un yogur o una cajetilla de cigarros. Un yogur te lo comes y los cigariillos se los fuma el fumador. Un libro te enseña algo. Un vendedor poco profesional también.

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  2. Pues enhorabuena Manel.
    Ppor tener esta familia y compañeros.
    Una abraçada, Montserrat

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