dilluns, 25 d’agost de 2008

Las apariencias engañan

Un muchacho estaba a punto de graduarse, hacía muchos meses que admiraba un hermoso coche deportivo. Sabiendo que su padre podría comprárselo, le dijo que ese coche era todo lo que quería. Así como se acercaba el dia de graduación, el joven esperaba ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el coche. Finalmente en la mañana del día de la graduación, su padre lo llamó a que fuera a su despacho. Le dijo lo orgulloso que se sentía por tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo, curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia con cubierta de piel, con su nombre escrito en letras de oro. Enojado le gritó a su padre diciendo:
—Con todo el dinero que tienes, y ¿lo único que me das es esta Biblia? —y salió de la casa.
Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo , pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama, decía que su padre había muerto. Cuando llegó a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Su padre había subrayado un verso Mateo 7.11 (“pedid y se os dará, buscad y hallaréis...”). Mientras leía esas palabras , unas llaves de coche cayeron de la Biblia. Tenia una tarjeta de la tienda de autos donde había visto ese coche deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su Graduación y las palabras : PAGADO

Moraleja: Nunca debemos dejarnos llevar por el orgullo ni por las apariencias.

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