dimarts, 28 de juny de 2011

Es fácil no ver la salida.

Quien sólo tiene un martillo sólo ve clavos. Desconoce pues los tornillos que son más prácticos y resistentes.

Autor desconocido, encontrado en manuales de marketing.

dilluns, 20 de juny de 2011

Joaquín Lorente: Esfuerzo, clave para el éxito.


Uno de los valores que más se ha perdido y que afortunadamente ahora se reclama, es el del esfuerzo. Pongo un ejemplo que a muchos les será familiar:

Hace más de 33 años quise tener un tocadiscos que por aquel entonces costaba 15.000 PTAS. Eso, para mi era una fortuna. Me privé de salir durante unos meses, dedicando la paga que me daban hasta reunir esas 15.000 PTAS. Hice servir el tocadiscos mucho tiempo y aún pude regalarlo a alguien que lo necesitaba.

Hoy día, muchos usan la tarjeta de crédito para comprar un teléfono móvil  "smartphone" con muchas funciones por 600 € o más. La mayor parte de esas funciones NO van a ser aprovechadas. Las cuotas de VISA (por ejemplo) van a tener intereses de hasta el 21%. ¿No es más gratificante, esperar un poco y reunir ese importe, por ejemplo, prescindiendo de tabaco, café, restaurante de menú, etc. durante tres meses para ahorrar esos 600 €? Eso es esfuerzo. Lo otro es capricho de  "aquí y ahora".

En la entrevista cuyo link dejo al pie de este artículo presenta su libro para potenciar el talento. Lamenta que se ha perdido el esfuerzo, el esfuerzo por pensar. Da unas ideas para potenciar el talento:

  • Si no sabes qué persigues, nunca sabrás adónde vas.
  • La inspiración sin trabajo es la excusa divina de los vagos.
  • Sólo lo concreto motiva.
  • Vigila la calidad de tu energía: La positiva hace avanzar; la negativa hace retroceder.
  • El límite de tu fuerza empieza tu debilidad.


© ejemplo Manel Aljama (junio 2011)
Imagen: portada del libro de Joaquín Lorente "Piensa, es gratis", publicado por Planeta.
Ideas para el talento sacadas de la entrevista publicada en ADN (21-5-2009) http://www.adn.es/printVersion/ADNNWS20090521_0162/604

dissabte, 18 de juny de 2011

Jaume Soler: Es fácil ser infeliz


Jaume Soler Lleonart, psicólogo, presidente de la Fundació Àmbit (Institut per al creixement personal) y autor de numerosos libros, como Ecología emocional. Entrevista publicada en El Perídico de Catalunya (enero 2010)

–¿Si no somos felices no podemos ser buenos?
–Es una afirmación del ecólogo Ramon Folch que comparto. La persona infeliz y resentida, que vive en un vacío, sin proyecto ni sentido, difícilmente generará equilibrio, armonía o bondad.
–¿De qué felicidad hablamos?
–La felicidad no es un derecho ni un deber. Es la consecuencia de haber elegido el camino de la creatividad, la generosidad y el compromiso en lugar del de la destructividad.
–O sea, la buena gente es feliz.
–¿Qué es buena gente? ¿Gente que se limita a sobrevivir, encerrados en su comodidad, pasivos ante lo que pasa en el mundo? ¿Gente que se resigna ante las dificultades y calla para evitar conflictos? No es lo que yo entiendo por felicidad productiva. Nuestro mundo tiene problemas no solo por la maldad de unos pocos, sino por el silencio de muchas buenas personas que no actúan ni se comprometen.
–Hay gente que sufre miseria y desgracias que, pese a ello, son buenos.
La peor miseria es la que deriva de la pobreza interior. Hay personas pobres, personas que han padecido sucesos vitales duros y que son capaces de apreciar las pequeñas cosas que les regala la vida, valorar los pequeños detalles, una sonrisa, un abrazo... Esas personas cultivan la felicidad.
–¿La mala gente es gente infeliz?
–Pienso que sí. No solo son infelices, sino que han elegido la destructividad como respuesta a la vida. Las personas infelices no generan bondad, puesto que en su órbita emocional se mueven emociones como la desilusión, la rabia, la ira, el resentimiento, la envidia…
–¿Se puede aprender la felicidad?
–Sí, pero no como objetivo. La felicidad es una consecuencia, es el viaje, el proceso de vivir el aquí y ahora con responsabilidad hacia la persona que somos y nuestro mundo.
–¿Por qué generan tanto interés los libros de crecimiento personal?
Es más fácil ser infeliz que feliz. La felicidad pide esfuerzo, disciplina y una elección de actitud diaria. La vida actual, llena de espacios inciertos y ritmos desajustados, no es el mejor territorio para que crezca la felicidad. Ante el vacío, la falta de sentido, la ansiedad y la dificultad para mantener el equilibrio, muchas personas buscan respuesta.

Publicado y editado por Manel Aljama (junio 2011)
Publicado también en http://ctcoachcode.wordpress.com/2010/01/19/jaume-soler-lleonart-%C2%ABes-mas-facil-ser-infeliz-que-feliz-porque-la-felicidad-pide-esfuerzo%C2%BB/

dimarts, 7 de juny de 2011

Perderse la belleza


Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino. Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3,5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Tan sólo una mujer le reconoció. Stacy Fukuyama, que trabaja en el Departamento de Comercio, llegó casi al final de su actuación. No lo dudó ni un segundo: el que tocaba el violín no era ningún artista callejero. Le había visto hacía tres semanas en un concierto en la Biblioteca del Congreso. Y se quedó mirando, atónita, hasta que la última nota salió del Stradivarius.

"Ha sido lo más impactante que he visto en Washington", reconoce. "Joshua Bell estaba allí tocando en hora punta, y la gente no se paraba, ni siquiera miraba. ¡Algunos incluso le echaban monedas! ¡Cuartos de dólar! Yo eso no se lo haría a nadie". Lo que más extrañó a Bell, sin embargo, fue que al final de cada pieza no pasaba nada. Nada. Ni un bravo, ni un aplauso. Sólo silencio".

En total, Bell almacenó en la funda de su Stradivarius 32 dólares y algo de calderilla. "No está mal", bromea, "casi 40 dólares la hora... podría vivir de esto. Y no tendría que pagarle a mi agente".

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?


Texto de autor desconocido. Me llegó en una presentación como Joshua Bell.
Publicado por Manel Aljama (junio 2011)