divendres, 21 de novembre de 2008

Los diecinueve caballos

Un anciano al morir dejó en herencia a sus tres hijos toda su fortuna que no era más que un rebaño de diecinueve caballos. Pero antes había establecido una regla para el reparto entre los hermanos. Dispuso que el primer hijo recibiría la mitad, el segundo hijo recibiría la cuarta parte y el tercer hijo, debería recibir la quinta parte de herencia. Los hermanos discutieron bastante rato sin coseguir un reparto justo. El más jóven y atrevido propuso que se buscase el concurso de la druida sabia que vivia en un poblado vecino. La hicieron traer y, la sabia mujer acudió a lomos de su caballo. Le explicaron el deseo del padre fallecido y le plantearon la pregunta:
La mujer pidió que formasen una fila con los caballos. Juntó el suyo al grupo de forma que el conjunto sumó veinte. Entonces habló:
—Para el primogénito, la mitad, que son diez. Para el segundo, la cuarta parte de veinte, que son cinco. Y para el benjamín, la quinta parte de veinte que son cuatro. Si sumáis 10+5+4 hacen 19 caballos que os dejó vuestro padre en herencia.
Los hermanos quedaron agredecidos y organizaron un banquete en su honor. Acabado el banquete, la sabia mujer montó su caballo y marchó.

© adaptación de la leyenda, Manel Aljama (maljama), noviembre de 2008

dijous, 13 de novembre de 2008

Antigua Bendición Celta



Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de ti
y la lluvia caiga suave sobre tus campos.

Y hasta que nos volvamos a encontrar,
que Dios te sostenga suavemente
en la palma de su mano.

Que vivas por el tiempo que tú quieras,
y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar
las cosas que te entristecieron,
pero nunca olvides recordar
aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar
a los amigos que resultaron falsos,
pero nunca olvides recordar
a aquellos que permanecieron fieles.
Recuerda siempre olvidar
los problemas que ya pasaron,
pero nunca olvides recordar
las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro
no sea peor que el día más feliz de tu pasado.

Que nunca caiga el techo encima de ti
y que los amigos reunidos
debajo de él nunca se vayan.
Que siempre tengas palabras
cálidas en un anochecer frío,
una luna llena
en una noche oscura,
y que el camino siempre
se abra a tu puerta.

Que vivas cien años,
con un año extra
para arrepentirte.

Que el Señor te guarde en su mano,
y no apriete mucho su puño.

Que tus vecinos te respeten,
los problemas
te abandonen,
los ángeles
te protejan,
y el cielo te acoja.

Y que la fortuna de las colinas Celtas te abrace.

Que las bendiciones de San Patricio te contemplen.

Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero.

Que la buena suerte te persiga,
y cada día y cada noche tengas
muros contra el viento,
un techo para la lluvia,
bebidas junto al fuego,
risas para que te consuelen aquellos a quienes amas,
y que se colme tu corazón con todo lo que desees.

Que Dios esté contigo y te bendiga,
que veas a los hijos de tus hijos,
que el infortunio te sea breve
y te deje rico en bendiciones.

Que no conozcas nada más que la felicidad,
desde este día en adelante.

Que Dios te conceda muchos años de vida,
de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.

Que el camino salga a tu encuentro.

Que el viento siempre esté
detrás de ti y la lluvia caiga
suave sobre tus campos ...
así sea cada año
¡y para siempre!

diumenge, 9 de novembre de 2008

Breve Lectura

Mira la foto para cuando te sientas agobiado por la vida. Cuando sientas que tus problemas son enormes, y sientas que lo que hagas, o dejes de hacer, parece que no sirve para nada.

La foto también es, para cuando, como humano que eres, te creas poderoso y grandioso. El Homo Sapiens, dueño de todo, ¡En el zenit de tu poder tecnológico! Si te sientes que, con las seis mil millones de personas que ya somos, somos únicos en el universo.

También, para cuando creas que el inmenso mundo en que vives, es indestructible. Con sus grandiosas ciudades, mares, cordilleras y continentes. Planeta invulnerable, inmune, por su tamaño y grandeza, a los actos que los hombres hagamos o dejemos de hacer. Después de todo, ¡Son quinientos cuarenta millones de kilómetros cuadrados de superficie! ¡Seis mil cuatrillones de toneladas de roca! ¡Más de mil trillones de toneladas de agua! Contempla esta foto unos instantes.

Fue tomada por Cassini-Juygens, Una nave espacial automática, en 2004, al llegar a los anillos de Saturno. En ese puntito azul, estamos todos. Todas nuestras guerras. Todos nuestros problemas. Toda nuestra grandeza y toda nuestra miseria. Toda nuestra tecnología, nuestro arte, nuestros logros. Todas las civilizaciones, toda la fauna y la flora. Todas las razas, todas las religiones y creencias. Todos los gobiernos, países y estados. Todo nuestro amor…y nuestro odio. Seis mil millones de almas en convulsión constante.

Da qué pensar, ¿no? Si quisiéramos, podríamos tomar esta fotografía como una lección de humildad. Y como un doble mensaje: por un lado, de nuestra pequeñez en el universo, de lo irrelevantes que son nuestros problemas y diferencias, cuando los vemos a esta escala. Pero por otro lado, de lo frágil que nuestro planeta parece, y lo importante que es que cuidemos este puntito azul, pues es por el momento el único hogar que tenemos.

Piénsalo

editado y corregido por Manel Aljama (noviembre 2008)