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dimecres, 19 de novembre del 2025

La Vasija

 

La Vasija - Manel Aljama
© Imatge: de sadaf radi on Unsplash

 

El día en que Vasudeva, el primogénito del poderoso comerciante Kawasami, comunicó a su padre que quería ser un sramana para vivir de la caridad y encontrar el camino, causó una gran decepción en el seno de su enriquecida familia. Discutieron. Su padre consideraba aquello como una deshonra a su casta y posición. Pero nada ni nadie pudo impedir que se marchase en pos de la verdad. Se llevó de acompañante a Govinda, su fiel e inseparable amigo desde la infancia. Cada uno trajo consigo un pequeño hatillo con los escasos enseres que un caminante podía llevar. Govinda se extrañó de que su amigo tuviese por equipaje una pequeña, pero alargada vasija, quizá del tamaño de una botella como las que habían visto en las tabernas de los ingleses en Dehli. Pero no se atrevió a preguntarle por temor de que su amigo, a quien consideraba hermano mayor, se pudiese enojar.
Cuando ya habían transcurrido cerca de dos semanas desde su marcha, empezaron a atravesar una zona muy árida donde no había ríos ni arroyos y, apenas se podía localizar alguna fuente. Así, los escasos manantiales registraban largas colas de sedientos, que, una vez satisfecha su necesidad, se volvían a enganchar, como si temiesen que aquel hontanar fuese el último de la Tierra.
—Hermano —dijo Govinda—, ¿no nos vamos a detener para beber agua? Aunque puedo aguantar como sabes sin mucho alimento, no sucede lo mismo cuando se trata de tener sed.
—También la sed debe ser dominada, hermano. En el camino saciaremos nuestras necesidades —respondió Vasudeva.
Así prosiguieron su recorrido en precario y con gran dificultad. Llevaban ya sucedidas tres jornadas desde que pasaron junto a la última fuente. Hicieron un alto en su deambular para reponer con la respiración el alimento que no tenían.
Ya, recuperados, Govinda se decidió:
—Vasudeva, amigo, hermano, guía, ¿puedo humildemente hacer una pregunta sin que te incomodes?
—Por supuesto —respondió sin sorpresa Vasudeva.
—¿Por qué transportas contigo esa vasija vacía, si por aquí no hay ni ríos ni lagos y tampoco hay veneros donde llenarla?
—Govinda, amigo mío, nunca se sabe —respondía.
Reemprendieron la marcha y al poco, las nubes cubrieron todo el cielo. Empezó a soplar un viento más frío pero agradable en aquellos lugares. No pasó mucho más tiempo hasta que las primeras gotas de una fina lluvia empezaron a mojar el suelo. La precipitación empezó a ganar intensidad. En ese momento, Vasudeva extendió la vasija y la mantuvo sujeta hasta que se llenó. La ofreció a Govinda que, sin preguntar, se bebió todo el contenido. La mirada de Vasudeva evitó que éste pidiese disculpas. Ambos sabían que estaban muy sedientos. Repitieron varias veces el gesto de llenar y ofrecer la bebida hasta que no necesitaron más. Vasudeva guardó el recipiente lleno y se dirigió a Govinda:
—Hemos tenido suerte, amigo mío, ha llovido. Pero dime, ¿esa suerte nos hubiese sido beneficiosa sin el recipiente que tanto despertó tu curiosidad y, me atrevo a decir, contrariedad? Hemos tenido suerte, sí, pero la suerte sin el conocimiento y sin la capacidad para gestionarla, no nos habría servido para nada.
—Gracias, hermano. Hoy he aprendido mucho, y a partir de ahora, cuando alguien en el camino nos hable de su buenaventura, no envidiaré su suerte, sino su capacidad.

© Manel Aljama (Noviembre 2009)
Escriptor, Editor, Podcaster, Creador de Continguts i Formador de Tecnologies

Publicado anteriormente el 12/112009 y 22/5/2011

© Imatge: de sadaf radi on Unsplash

dijous, 12 de novembre del 2009

La Vasija



El día en que Vasudeva, el primogénito del poderoso comerciante Kawasami, comunicó a su padre que quería ser un sramana para vivir de la caridad y encontrar el camino, causó una gran decepción en el seno de su enriquecida familia. Discutieron. Su padre consideraba aquello como una deshonra a su casta y posición. Pero nada ni nadie pudo impedir que se marchase en pos de la verdad. Se llevó de acompañante a Govinda, su fiel e inseparable amigo desde la infancia. Cada uno trajo consigo un pequeño hatillo con los escasos enseres que un caminante podía llevar. Govinda se extrañó de que su amigo tuviese por equipaje una pequeña, pero alargada vasija, quizá del tamaño de una botella como las que habían visto en las tabernas de los ingleses en Dehli. Pero no se atrevió a preguntarle por temor de que su amigo, a quien consideraba hermano mayor, se pudiese enojar.
Cuando ya habían transcurrido cerca de dos semanas desde su marcha, empezaron a atravesar una zona muy árida donde no había ríos ni arroyos y, apenas se podía localizar alguna fuente. Así, los escasos manantiales registraban largas colas de sedientos, que, una vez satisfecha su necesidad, se volvían a enganchar, como si temiesen que aquel hontanar fuese el último de la Tierra.
—Hermano —dijo Govinda—, ¿no nos vamos a detener para beber agua? Aunque puedo aguantar como sabes sin mucho alimento, no sucede lo mismo cuando se trata de tener sed.
—También la sed debe ser dominada, hermano. En el camino saciaremos nuestras necesidades —respondió Vasudeva.
Así prosiguieron su recorrido en precario y con gran dificultad. Llevaban ya sucedidas tres jornadas desde que pasaron junto a la última fuente. Hicieron un alto en su deambular para reponer con la respiración el alimento que no tenían.
Ya, recuperados, Govinda se decidió:
—Vasudeva, amigo, hermano, guía, ¿puedo humildemente hacer una pregunta sin que te incomodes?
—Por supuesto —respondió sin sorpresa Vasudeva.
—¿Por qué transportas contigo esa vasija vacía, si por aquí no hay ni ríos ni lagos y tampoco hay veneros donde llenarla?
—Govinda, amigo mío, nunca se sabe —respondía.
Reemprendieron la marcha y al poco, las nubes cubrieron todo el cielo. Empezó a soplar un viento más frío pero agradable en aquellos lugares. No pasó mucho más tiempo hasta que las primeras gotas de una fina lluvia empezaron a mojar el suelo. La precipitación empezó a ganar intensidad. En ese momento, Vasudeva extendió la vasija y la mantuvo sujeta hasta que se llenó. La ofreció a Govinda que, sin preguntar, se bebió todo el contenido. La mirada de Vasudeva evitó que éste pidiese disculpas. Ambos sabían que estaban muy sedientos. Repitieron varias veces el gesto de llenar y ofrecer la bebida hasta que no necesitaron más. Vasudeva guardó el recipiente lleno y se dirigió a Govinda:
—Hemos tenido suerte, amigo mío, ha llovido. Pero dime, ¿esa suerte nos hubiese sido beneficiosa sin el recipiente que tanto despertó tu curiosidad y, me atrevo a decir, contrariedad? Hemos tenido suerte, sí, pero la suerte sin el conocimiento y sin la capacidad para gestionarla, no nos habría servido para nada.
—Gracias, hermano. Hoy he aprendido mucho, y a partir de ahora, cuando alguien en el camino nos hable de su buenaventura, no envidiaré su suerte, sino su capacidad.

© Manel Aljama (Noviembre 2009)
ilustración Buda y Medicina (fuente: Internet)

diumenge, 22 de maig del 2011

La Vasija



El día en que Vasudeva, el primogénito del poderoso comerciante Kawasami, comunicó a su padre que quería ser un sramana para vivir de la caridad y encontrar el camino, causó una gran decepción en el seno de su enriquecida familia. Discutieron. Su padre consideraba aquello como una deshonra a su casta y posición. Pero nada ni nadie pudo impedir que se marchase en pos de la verdad. Se llevó de acompañante a Govinda, su fiel e inseparable amigo desde la infancia. Cada uno trajo consigo un pequeño hatillo con los escasos enseres que un caminante podía llevar. Govinda se extrañó de que su amigo tuviese por equipaje una pequeña, pero alargada vasija, quizá del tamaño de una botella como las que habían visto en las tabernas de los ingleses en Dehli. Pero no se atrevió a preguntarle por temor de que su amigo, a quien consideraba hermano mayor, se pudiese enojar.
Cuando ya habían transcurrido cerca de dos semanas desde su marcha, empezaron a atravesar una zona muy árida donde no había ríos ni arroyos y, apenas se podía localizar alguna fuente. Así, los escasos manantiales registraban largas colas de sedientos, que, una vez satisfecha su necesidad, se volvían a enganchar, como si temiesen que aquel hontanar fuese el último de la Tierra.
—Hermano —dijo Govinda—, ¿no nos vamos a detener para beber agua? Aunque puedo aguantar como sabes sin mucho alimento, no sucede lo mismo cuando se trata de tener sed.
—También la sed debe ser dominada, hermano. En el camino saciaremos nuestras necesidades —respondió Vasudeva.
Así prosiguieron su recorrido en precario y con gran dificultad. Llevaban ya sucedidas tres jornadas desde que pasaron junto a la última fuente. Hicieron un alto en su deambular para reponer con la respiración el alimento que no tenían.
Ya, recuperados, Govinda se decidió:
—Vasudeva, amigo, hermano, guía, ¿puedo humildemente hacer una pregunta sin que te incomodes?
—Por supuesto —respondió sin sorpresa Vasudeva.
—¿Por qué transportas contigo esa vasija vacía, si por aquí no hay ni ríos ni lagos y tampoco hay veneros donde llenarla?
—Govinda, amigo mío, nunca se sabe —respondía.
Reemprendieron la marcha y al poco, las nubes cubrieron todo el cielo. Empezó a soplar un viento más frío pero agradable en aquellos lugares. No pasó mucho más tiempo hasta que las primeras gotas de una fina lluvia empezaron a mojar el suelo. La precipitación empezó a ganar intensidad. En ese momento, Vasudeva extendió la vasija y la mantuvo sujeta hasta que se llenó. La ofreció a Govinda que, sin preguntar, se bebió todo el contenido. La mirada de Vasudeva evitó que éste pidiese disculpas. Ambos sabían que estaban muy sedientos. Repitieron varias veces el gesto de llenar y ofrecer la bebida hasta que no necesitaron más. Vasudeva guardó el recipiente lleno y se dirigió a Govinda:
—Hemos tenido suerte, amigo mío, ha llovido. Pero dime, ¿esa suerte nos hubiese sido beneficiosa sin el recipiente que tanto despertó tu curiosidad y, me atrevo a decir, contrariedad? Hemos tenido suerte, sí, pero la suerte sin el conocimiento y sin la capacidad para gestionarla, no nos habría servido para nada.
—Gracias, hermano. Hoy he aprendido mucho, y a partir de ahora, cuando alguien en el camino nos hable de su buenaventura, no envidiaré su suerte, sino su capacidad.

© Manel Aljama (Noviembre 2009)
Publicado anteriormente el 12 de noviembre de 2009. Ilustración Buda y Medicina (fuente: Internet)

dimarts, 10 d’agost del 2021

No es suerte


No es suerte:
Es tu ESFUERZO DIARIO, Son tus GANAS de salir adelante, No dejarte vencer por el miedo y ser constante.

También: https://lapaudeviure.blogspot.com/2021/07/no-fue-suerte.html

divendres, 30 de juliol del 2021

No fue suerte...


 

No fue suerte

  1. Fue tu ESFUERZO
  2. Fueron tus DECISIONES DIARIAS
  3. Fueron las CAÍDAS QUE TE ENSEÑORN A DAR PASOS FIRMES
  4. Fue tu caminar constante
  5. Tus logros no son gracias a la suerte

SON GRACIAS A TI

(c) infografia encontrada en Internet. Autor desconocido.

 

dimarts, 11 de gener del 2022

Mírala: ¡Qué suerte ha tenido y qué bien se lo ha montado!


 

Lo que se ve: 

EXITO

Lo que no se ve:

Esfuerzo
Superar miedos
Trabajo duro
Noches sin dormir
Constancia
Asumir retos
Dudas
Críticas (dolorosas)
Superar las caídas
Reinvención y aprendizaje constantes
Soledad
Incomprensión y falta de apoyo
Síndrome de la impostora

También:

No Fue Suerte, no no fue suerte, El primer paso, Disciplina, No paris d'esforçar-te, Consejos para el éxito

© Pedrita Parker


dijous, 17 de febrer del 2022

11 Cosas Que La Gente Inteligente Nunca Dice


01 No es mi culpa. No echar la culpa a otros.
02 Te lo dije. Soberbia y superioridad.
03 No es justo. Te hace parecer inmaduro.
04 No hay problema. Insunúas lo contrario. Mejor, ha sido un placer.
05 Siempre se ha hecho de esta manera.
06 Creo que esto puede ser una idea tonta o voy a hacer una pregunta estúpida.
07 Lo intentaré.
08 No puedo hacerlo. Significa que ni lo vas a intentar.
09 Buena suerte. La suerte sucede cuando preparación se junta con oportunidad.
10 Siempre... /Nunca...   Crean drama y tensión.
11 Esto sólo llevará un minuto. Sugiere que se hará a la ligera y con prisas.

También 11 cosas que las personas inteligentes no toleran,  9 Cosas que los exitosos no hacen,

Vídeo de 2020 de 5.44  minutos de duración

Link: https://www.youtube.com/watch?v=JMIMHKOHAmc

dissabte, 2 de juny del 2012

No todo es suerte


Atribuir todo a la suerte suele ser el recurso de aquel que no reconoce ni el esfuerzo, ni el sacrificio ni la capacidad del que se siente feliz y asistefecho con la vida.

Manel Aljama (abril 2012).

divendres, 1 d’octubre del 2010

Antiguo Consejo Chino


Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:
—¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
—¿Por qué lo llamas desgracia? —respondió el padre—, veremos lo que trae el tiempo...
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
—¡Padre, qué suerte! —exclamó esta vez el muchacho. Nuestro caballo ha traído otro caballo.
—¿Por qué lo llamas suerte? —repuso el padre—, veamos qué nos trae el tiempo...
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al nuevo jinete, lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
—¡Padre, qué desgracia! —exclamó ahora el muchacho—. ¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su sabiduría, sentenció:
—¿Por qué lo llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo…
Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven
con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron camino.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno...

La moraleja de este antiguo consejo chino es que "la vida da tantas vueltas, y es tan incierto su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno malo...."
Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, porque todo sucede con un propósito. Nada es casualidad o eso parece.

Adpatado por Manel Aljama (octubre 2010)
Fotografía de la diosa Fortuna, fuente Internet

dilluns, 5 de gener del 2009

Consejos de un Padre a su Hijo (Vivir Feliz)

Este texto me ha llegado en formato de presentación PowerPoint. El único Jackson Brown que conozco es un cantante de rock que se hizo famoso a finales de los setenta con su versión de “Stay”.

Jackson Brown no es un gran pensador, ni un Nobel de literatura. Es sólo un hombre común, un padre preocupado por la felicidad de su hijo que quiso escribir estos simples consejos, al momento que éste se iría a estudiar a la Universidad, lejos de su casa. Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros de estudio. Tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos. Poco tiempo después, ampliado bajo el titulo “Vivir Feliz”, se convirtió en un "Best Seller" que lleva decenas de ediciones y Millones de ejemplares traducidos a varios idiomas.

Vivir Feliz
  • Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
  • Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
  • Ten un buen equipo de música.
  • Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
  • Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
  • Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
  • Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
  • Conduce autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
  • Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
  • No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
  • Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.
  • Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado.
  • Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
  • Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
  • Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
  • Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
  • Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
  • Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.
  • No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
  • Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
  • Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
  • Confía en la suerte o el poco riesgo, pero cierra tu auto con llave.
  • Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también “el gran riesgo”.
  • Nunca confundas riqueza con éxito.
  • No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
  • No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
  • Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
  • No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
  • No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
  • Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
  • No confundas confort con felicidad.
  • Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
  • Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca).
  • Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
  • Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
  • Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
  • Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
  • Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
  • La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo...
  • Simplemente disfruta al máximo de todo lo que la vida pone en su camino.
Recopilado y corregido por Manel Aljama (maljama) enero 2009

divendres, 23 de març del 2012

El mundo en cien personas


Me llegó, como siempre, en formato powerpoint. Desconozco el autor o autora.

Si pudiésemos reducir la población de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes actualmente, sería algo así:

Habría:
  • 57 asiáticos
  • 21 europeos
  • 8 africanos
  • 4 americanos
Y
  • 52 mujeres
  • 48 hombres
  • 70 no serían blancos
  • 30 serían blancos
  • 70 no cristianos
  • 30 cristianos
  • 89 heterosexuales
  • 11 homosexuales
6 personas poseerían el 59% de toda la riqueza  y  2 (sí, solamente 2) serían norteamericanos.
De las 100 personas,  
80 vivirían en  condiciones infrahumanas.
70 no sabrían leer
50 sufrirían de desnutrición
1 persona estaría a punto de morir
1 bebé estaría próximo a nacer
Sólo una (sí, sólo una) tendría educación universitaria.
En esta aldea, habría apenas una  persona que posee computadora...
Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan reducida, se hace más presente
la necesidad de aceptación, entendimiento, educación y, sobre todo, TOLERANCIA.

Ahora piense...
Si usted se levantó esta mañana con  más salud que enfermedades, entonces usted tiene más suerte que millones de personas que no alcanzarán a sobrevivir esta semana.

Si usted nunca experimentó los peligros de la guerra,
la soledad de estar preso,
la agonía de ser torturado,
o la aflicción del hambre,
entonces, usted está mejor que 500 millones de personas.

Si usted puede ir a su iglesia sin miedo de ser humillado, preso, torturado o muerto, entonces usted es más afortunado que  3 mil millones de personas en el mundo.

Si usted tiene
comida en el refrigerador,
ropa en el armario,
un techo sobre su cabeza
y un lugar dónde dormir,
usted es más rico que el 75% de la población mundial.

Si usted
guarda dinero en el banco,
en la cartera,
y tiene algunas monedas   guardadas en una caja fuerte..., entonces
ya está entre los 8% más ricos de este mundo.

Si sus padres aún están vivos y unidos, usted es una persona  muy rara.

Publicat per Manel Aljama (març 2012)

dijous, 3 de maig del 2018

8 Señales de que vas a tener muchísimo éxito



Marcas de tiempo:
  1. Aprecian el poder de la cooperación.
  2. Son madrugadoras.
  3. Buscan nuevas experiencias.
  4. Pueden adaptarse a cualquier cambio.
  5. Se alegran por los éxitos de los demás.
  6. Son buenos oyentes.
  7. Pasan poco tiempo en las redes sociales.
  8. Saben que ellas mismas crean su suerte. 

Link: https://www.youtube.com/watch?v=hDxZendHAEQ

dijous, 13 de novembre del 2008

Antigua Bendición Celta

 

 

Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano. Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.
 
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron. Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles. Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día. Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado. 

Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan. Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta. Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte. Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño. Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y el cielo te acoja. Y que la fortuna de las colinas Celtas te abrace.

Que las bendiciones de San Patricio te contemplen. Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero. Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen aquellos a quienes amas, y que se colme tu corazón con todo lo que desees. Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve y te deje rico en bendiciones. Que no conozcas nada más que la felicidad, desde este día en adelante. Que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles. 

Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos ... así sea cada año ¡y para siempre!

Publicado el 2008, actualizado junio de 2022

La versión inicial era en forma de poema. Gracias a http://oghamirlanda.blogspot.com/2013/12/antigua-bendicion-irlandesa-completa-y.html

dijous, 31 de desembre del 2009

¿Dónde habré oído o leído eso?



Un recopilación de dichos simplemente sabios, simplemente bien intencionados y llenos de razón. Que el año 2010 traiga todo lo bueno que el 2009 ha escatimado y, se lleve si puede todo lo malo que dejó.

  • No lamentes de tu mala suerte.
  • No creas nada que no puedas comprobar. No creas milagros o dioses del más allá. Todo el universo está en tí.
  • Evita criticar en exceso. Evita ser académico en exceso o, simplemente repetidor de academicismos que no escribiste.
  • Evita el odio o que los sentimientos viscerales dominen y ofusquen tu mente.
  • No discutas sin sentido. La mejor manera de vencer en una discusión es evitarla. Haz que los demas acepten las ideas sin imponerlas.
  • Escucha y deja hablar, pero sácate de encima a los pesados que no manifiestan voluntad de cambio y hablan todo el rato de sus problemas.
  • Sé sabio e inteligente pero no lo pregones ni te vanaglories.
  • Sé sabio y comparte (no repartas sin ton ni son) tus conocimientos.
  • Simplemente cambia y ayuda a cambiar.

Recopilado por Manel Aljama (31 diciempre de 2009)

dilluns, 22 de setembre del 2008

Buen Karma


¡Disfruta de este breve pero agradable texto! Es lo que dijo el Dalai Lama al albor del nuevo milenio. Bastan unos pocos segundos para leerlo y pensar al respecto. Comparte estos pensamientos con quien sea digno de mercerlos. Si meditas, no te abandonará nunca. Puede que recibas una agradable sorpresa o tal vez no. Pero no te desanimes.

  1. Ten en cuenta que los grandes amores y logros entrañan un gran riesgo.
  2. Si pierdes, no pierdas la lección.
  3. Aplica las tres erres: Respétate a ti mismo, Respeta a los demás, y Responsabilízate de tus acciones.
  4. Recuerda que, a veces, no conseguir lo que quieres es un maravilloso golpe de suerte.
  5. Aprende las reglas para que sepas incumplirlas cuando conviene.
  6. No permitas que una pequeña discusión empañe una gran relación.
  7. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, toma inmediatamente las medidas necesarias para corregirlo.
  8. Pasa algún tiempo solo todos los días.
  9. Abre tus brazos al cambio, pero no abandones tus valores.
  10. Recuerda que, a veces, el silencio es la mejor respuesta.
  11. Vive una buena vida honrada. Después, cuando seas mayor y mires hacia atrás, serás capaz de disfrutarla de nuevo.
  12. Un entorno de amor en tu hogar es la base de tu vida.
  13. Cuando no estés de acuerdo con tus seres queridos, preocúpate únicamente por la situación actual. No hagas referencias a anteriores disputas.
  14. Comparte tus conocimientos. Es la forma de lograr la inmortalidad.
  15. Sé bueno con la Madre Tierra.
  16. Una vez al año, acude a un lugar al que nunca hayas ido antes.
  17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor mutuo es mayor que la necesidad mutua.
  18. Juzga tu éxito en función de aquello a lo que has renunciado para conseguirlo.
  19. Ama y cocina con absoluto derroche.

Recopilado y adaptado por Manel Aljama

diumenge, 3 d’agost del 2008

¿Dónde habré oído o leído eso?


  • No lamentes de tu mala suerte.
  • No creas nada que no puedas comprobar. No creas milagros o dioses del más allá. Todo el universo está en tí.
  • Evita criticar en exceso. Evita ser académico en exceso o, simplemente repetidor de academicismos que no escribiste.
  • Evita el odio o que los sentimientos viscerales dominen y ofusquen tu mente.
  • No discutas sin sentido. La mejor manera de vencer en una discusión es evitarla. Haz que los demás acepten las ideas sin imponerlas.
  • Escucha y deja hablar, pero sácate de encima a los pesados que no manifiestan voluntad de cambio y hablan todo el rato de sus problemas.
  • Sé sabio e inteligente pero no lo pregones ni te vanaglories.
  • Sé sabio y comparte pero no repartas por que sí o sin sentido tus conocimientos.
  • Simplemente cambia y ayuda a cambiar.

divendres, 10 d’octubre del 2008

¿La Felicidad es posible?

Publicado en el periódico digital y gratuito, 20 minutos el 12 de septiembre donde se hacen eco de la conclusión final a que llegaron los psicólogos en un curso de verano de la UNED.

Los psicólogos participantes en el curso de verano 'Aprendiendo a ser feliz', celebrado en la UNED de Pamplona, han concluido que la felicidad no sólo es posible, sino que además puede aprenderse y para ello es importante tener sentido del humor y saber valorar lo importante de la vida.

Hay que pedir a la vida lo que la vida puede dar, porque a veces le pedimos cosas excesivas

El doctor en Psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid Javier Urra ha asegurado que, para ser feliz, "hay que pedir a la vida lo que la vida puede dar, porque a veces le pedimos cosas excesivas".

Además "hay que saber manejarse en el conflicto, porque la vida es conflicto y hay que hacer pareja de baile con la duda", asegura Urra.

El valor de las cosas sencillas

Urra, señala la UNED en un comunicado, considera que también es esencial "dar trascendencia a la vida y valorar lo importante" y en este sentido ha destacado que "lo importante puede ser, por ejemplo, un amanecer", ya que, aunque suene a tópico, "hay momentos que no se compran con dinero".

Aconsejan no obsesionarse con ser el mejor

El psicólogo, que ha subrayado que rehuye a los "agoreros, cenizos y agonías que parece que son felices machacándonos", ha recomendado volcarse en quien necesita apoyo y lo merece, porque "la suerte de poder ayudar es un lujo" y ha comentado que también es importante sonreír, porque "no hay mejor carta de presentación que una sonrisa".

Urra, que fue el primer Defensor del Menor en España y es patrono de UNICEF, ha aconsejado no obsesionarse con ser el mejor: "Buscar ser el mejor no es positivo. Hay que ser normal. Hay gente que quiere ser supermán, superwoman, superpareja, superpadre... Sea usted normal".

La psicóloga María Dolores Avia, de la Universidad Complutense de Madrid, ha resaltado en el curso que la felicidad "no sólo es posible, sino que, además, se puede aprender", mientras que su compañero Gonzalo Hervás, profesor del mismo centro académico, ante la pregunta de si el dinero da la felicidad, ha llegado a la conclusión de que no necesariamente se da esa relación causa-efecto.